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Arquitectura Tradicional Canaria en Puerto de la Cruz

Puerto de la Cruz es mucho más que playas y naturaleza. Sus calles guardan un tesoro arquitectónico que cuenta la historia de siglos de tradición, comercio y mestizaje cultural. Pasear por su casco histórico es adentrarse en un museo al aire libre donde cada fachada, cada balcón y cada patio hablan del pasado señorial de esta ciudad norteña.

Arquitectura tradicional canaria

El Legado Arquitectónico del Puerto

La arquitectura tradicional canaria que podemos admirar en Puerto de la Cruz es resultado de la fusión de influencias andaluzas y portuguesas que llegaron con los primeros colonos tras la conquista. El siglo XVIII marcó el apogeo constructivo de la ciudad, cuando se convirtió en el principal puerto comercial del Valle de La Orotava, atrayendo a una próspera burguesía mercantil que dejó su huella en magníficas casonas señoriales.

A diferencia de otras ciudades canarias, Puerto de la Cruz conservó su trazado urbano tradicional incluso cuando llegaron las prohibiciones reales sobre la construcción de balcones. Mientras Felipe II ordenaba su eliminación en la península por razones de seguridad e higiene, aquí se ignoraron tales mandatos, permitiendo que prosperara uno de los elementos más distintivos de nuestra arquitectura.

Elementos Distintivos de la Arquitectura Portuense

Los Balcones de Tea: Joyas de Madera

Arquitectura tradicional canaria

Sin duda, los balcones son el elemento más icónico y reconocible de la arquitectura tradicional canaria. Estas estructuras de madera que sobresalen elegantemente de las fachadas no solo embellecen los edificios, sino que cumplen una función práctica fundamental: proporcionar sombra y ventilación en el clima subtropical de las islas.

La madera utilizada tradicionalmente era la tea, el duramen o corazón resinoso del pino canario. Esta madera, de un característico tono rojizo acaramelado, es prácticamente incorruptible gracias a su alto contenido en resina, lo que explica que muchos balcones construidos hace siglos aún se conserven en perfecto estado. Su densidad es tal que se hunde en el agua, y su resistencia al paso del tiempo es legendaria.

Los balcones canarios presentan varios elementos distintivos:

  • Los canes: cabezas de vigas de madera que sobresalen y sostienen la estructura
  • El antepecho: dividido en dos partes, la inferior cerrada y decorada con cojinetes labrados, y la superior con balaustrada
  • Los soportes: pies derechos con zapatas
  • El tejadillo: cubierta de madera con teja árabe

Encontramos dos tipos principales: los balcones cubiertos de balaustres torneados y los de celosías, estos últimos con influencia del arte árabe. Ambos tipos se alternan en las fachadas portuenses, creando un juego de luces y sombras que define el carácter visual de la ciudad.

Los Patios Interiores: El Corazón de la Casa

El patio es el alma de la casa tradicional canaria. Inspirados en la arquitectura castellana y andaluza, estos espacios abiertos al cielo funcionan como el centro neurálgico de la vivienda, donde se distribuyen todas las estancias.

En las casas señoriales, el patio alcanza dimensiones generosas y se rodea de galerías con balconadas de madera que conectan las habitaciones de los pisos superiores. Las columnas de piedra sostienen estas galerías, mientras que las ventanas de guillotina, otro rasgo característico, permiten regular la entrada de luz y aire.

La planta baja se destinaba tradicionalmente a usos comerciales o almacenes (lonjas), mientras que los pisos superiores albergaban las estancias familiares. Las casas más nobles incluían pequeñas capillas privadas, testimonio de la devoción de sus propietarios.

Fachadas Austeras, Interiores Sorprendentes

La arquitectura tradicional canaria se caracteriza por una cierta austeridad exterior que contrasta con la riqueza de sus interiores. Las fachadas suelen ser sencillas, encaladas en colores claros, con pocos elementos decorativos. Esta sobriedad se rompe precisamente con los balcones de madera, que se convierten en el único pero espectacular elemento ornamental.

Las ventanas son otro elemento fundamental, diseñadas con huecos capialzados para maximizar la entrada de luz. Junto a ellas se sitúan los tradicionales poyos o asientos de piedra, perfectos para disfrutar de la brisa marina mientras se contempla la calle.

Casa Iriarte: Emblema de la Arquitectura Señorial

Si hay un edificio que ejemplifica la arquitectura tradicional portuense en su máximo esplendor, ese es la Casa Iriarte. Construida a finales del siglo XVIII en la calle San Juan, esta casona señorial es considerada una de las edificaciones más representativas del “siglo de oro portuense”.

Declarada Bien de Interés Cultural, la Casa Iriarte presenta todos los elementos característicos de la arquitectura burguesa de la época: balcones de tea con balaustres torneados y zapatas talladas, tejadillos de teja árabe a tres vertientes, ventanas de guillotina con contraventanas de madera, y una planta que sugiere un rectángulo con dos patios.

En esta casa nacieron los hermanos Iriarte, destacados literatos y políticos del periodo ilustrado español. Actualmente, aunque su uso ha cambiado, el edificio sigue siendo un referente arquitectónico y turístico del centro histórico.

El Barrio de La Ranilla: Arquitectura Popular con Encanto

Mientras las grandes casonas se concentran en el centro, el barrio de La Ranilla conserva ejemplos magníficos de arquitectura popular canaria. Este antiguo barrio de pescadores, que toma su nombre del soldado Ruiz Ranilla, primer habitante de la zona, presenta una tipología arquitectónica más modesta pero igualmente valiosa.

Las casas terreras (de una sola planta) predominan en esta zona. Se trata de viviendas estrechas de fachada, con dos o tres vanos, pero de gran desarrollo longitudinal hacia el interior. La planta rectangular se organiza en torno a un patio central o lateral, y las cubiertas son de teja árabe.

Estas construcciones, levantadas con materiales más humildes que las casonas señoriales, reflejan la arquitectura de las clases trabajadoras del Puerto histórico. Su simplicidad no les resta encanto: las fachadas coloridas, los pequeños balconcitos de madera y las típicas cruces de madera junto a las entradas (adornadas con flores en festividades) crean un ambiente pintoresco que transporta al visitante a otra época.

El barrio ha experimentado una revitalización notable en los últimos años, convirtiéndose en un espacio donde arte urbano y arquitectura tradicional conviven armoniosamente. Las intervenciones del proyecto Puerto Street Art han embellecido muchas medianeras sin alterar el carácter original de las construcciones.

Otros Elementos Arquitectónicos Singulares

Arquitectura tradicional canaria

Las Capillas de Cruz

En La Ranilla encontramos pequeñas ermitas de fachadas blancas encaladas, construidas entre los siglos XIX y XX. Estas capillas, vinculadas a la devoción popular, son un elemento religioso característico de los barrios populares canarios.

Las Casas Comerciales

A partir del siglo XVII, Puerto de la Cruz vio surgir un tipo peculiar de construcción: las casas comerciales con miradores o estructuras torreadas en los vértices, desde donde se vigilaba la llegada de navíos al puerto. Estos edificios incorporaban además entresuelos con galerías, adaptándose a las necesidades de la actividad mercantil.

Portadas y Muros de Hacienda

Aunque más propias del entorno rural, algunas propiedades del Puerto conservan las características portadas de piedra con triple almena y cruz central, incrustadas en muros almenados que delimitaban las antiguas haciendas.

Materiales y Técnicas Constructivas

Además de la famosa tea para carpinterías y balcones, la arquitectura tradicional portuense emplea:

  • Piedra canaria: utilizada en esquinas de fachadas, portadas y elementos estructurales
  • Cal: para el enlucido de paredes, que proporciona el característico blanco luminoso
  • Teja árabe: para las cubiertas, perfectamente adaptada al clima
  • Cantería: en marcos de ventanas y puertas de las construcciones más nobles

La técnica constructiva se basa en muros de carga de mampuesto, con vigas de madera de tea que sostienen los forjados y las cubiertas. Esta combinación de materiales permite que los edificios respiren, regulando naturalmente la humedad y la temperatura.

Estado de Conservación y Desafíos

El conjunto histórico de Puerto de la Cruz fue declarado Bien de Interés Cultural, reconociendo la importancia de preservar este patrimonio arquitectónico. Sin embargo, el mantenimiento de estas construcciones enfrenta varios desafíos.

Muchos edificios históricos requieren inversiones importantes para su restauración. La madera de tea antigua necesita cuidados específicos, y actualmente la tala de pino canario está muy controlada por razones ambientales, lo que obliga a utilizar maderas alternativas como la riga americana o el iroko en las restauraciones.

Afortunadamente, cada vez hay mayor conciencia sobre el valor de este patrimonio. Iniciativas de rehabilitación en zonas como La Ranilla han demostrado que es posible revitalizar los barrios históricos manteniendo su esencia arquitectónica, combinando conservación patrimonial con nuevos usos culturales y turísticos.

Visitar la Arquitectura Tradicional de Puerto de la Cruz

Para disfrutar plenamente de este patrimonio arquitectónico, recomendamos:

  1. Paseo por el centro histórico: Recorrer las calles San Juan, Quintana, y los alrededores de la Plaza Concejil para admirar las grandes casonas señoriales
  2. Ruta por La Ranilla: Explorar las calles Mequinez, El Lomo y San Felipe para descubrir la arquitectura popular y el arte urbano
  3. Visita a Casa Iriarte: Aunque su interior alberga actualmente usos comerciales, la fachada es visitable y fotogénica
  4. Observar los detalles: Prestar atención a balcones, ventanas de guillotina, patios entreabiertos, portadas de piedra y elementos decorativos

El mejor momento para este recorrido es por la mañana o al atardecer, cuando la luz resalta los tonos cálidos de la madera de tea y las texturas de las fachadas encaladas.

Habitación Doble: Elegancia y Espacio